García Harfuch, entre la seguridad y la política rumbo al 2030
Ciudad de México, 21 de octubre de 2026. La agenda pública del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, se ha convertido en una de las más intensas del gabinete federal, solo comparable con la de la presidenta Claudia Sheinbaum. Gobernadores, empresarios, sindicalistas y embajadores buscan con insistencia un espacio para reunirse con el funcionario, considerado por muchos como una de las figuras más influyentes de la administración.
Encuentros privados y señales políticas
Los encuentros con García Harfuch suelen durar 45 minutos y se desarrollan en absoluta discreción. En ellos, el secretario pregunta sobre el rumbo del país, la economía y las elecciones.
Al final, los visitantes suelen ofrecer apoyo para una eventual candidatura presidencial en 2030.
La respuesta es siempre la misma: agradece el gesto y promete que “en algún momento” habrá una convocatoria para avanzar en la conversación.
De momento, no existe un War Room ni un equipo político formal detrás de Harfuch. Su proyecto presidencial se limita a su función diaria: mejorar los índices de seguridad y percepción delictiva.
Auge en redes sociales
Aunque carece de estructura política, su presencia en redes sociales es arrolladora.
Según registros de Facebook entregados a Palacio Nacional, cada día se publican decenas de contenidos con Harfuch como protagonista.
Políticos de distintos partidos buscan fotografiarse con él, generando un volumen de exposición similar al de figuras presidenciales.
Este nivel de visibilidad preocupa en sectores del obradorismo, que temen un crecimiento descontrolado de su popularidad.
El desafío de la seguridad
Harfuch sostiene que solo habrá 2030 si la sociedad se siente más segura.
Ha logrado avances en temas de alta densidad como narcotráfico, robo de hidrocarburos y lavado de activos.
Sin embargo, la percepción ciudadana sigue marcada por delitos del fuero común, como robos y asaltos.
El entorno del secretario espera con optimismo los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, que se publicará este viernes.
Perspectivas hacia 2030
Los entusiastas que rodean a Harfuch creen que si Morena obtiene un desempeño mediocre en las elecciones de medio término, será necesario un corrimiento hacia el centro para retener el poder en 2030. Una lógica similar a la que impulsa Marcelo Ebrard, quien también apuesta por un perfil moderado para mantener competitividad internacional y evitar tensiones con Washington.
Conclusión
Omar García Harfuch se mantiene en un delicado equilibrio: mejorar la seguridad, contener la percepción pública y evitar que su exposición mediática lo coloque prematuramente en la arena electoral. Su cálculo es claro: sin resultados tangibles en seguridad, no habrá futuro político en 2030.
