Morena Baja California y la herida abierta de las internas
Las cartas están echadas en Morena Baja California, pero la calma es aparente: la designación de la Coordinación Estatal promete cerrar una etapa formal, aunque abre otra más compleja. Las acusaciones por retiro de visas, presunto lavado de dinero y entrega de información a agencias estadounidenses han encendido una guerra de señalamientos que amenaza con fracturar al partido en la península y complicar su desempeño electoral en 2027.
La espera por el anuncio de la Coordinación Estatal exacerbó tensiones internas. Voces como la del senador Ricardo Monreal advirtieron sobre los costos de prolongar procesos internos y la generación de “guerra de contrastes”. En Baja California, la pugna entre grupos —los “Puros y Duros” frente a cuadros de reciente incorporación— se tradujo en ataques públicos entre aspirantes y en rumores sobre la preferencia por una coordinadora, con el nombre de Evangelina Moreno Guerra circulando como favorito.
Actores clave
Fernando Castro Trenti y los nuevos cuadros.
Julieta Ramírez y Alejandro Ruiz Uribe, identificados con los “Puros”.
Montserrat Caballero, que anunció su salida para competir por el PT.
La gobernadora Marina del Pilar, observada como factor de influencia local.
Naturaleza de las imputaciones
Las denuncias que circulan —retiro de visas, presunto lavado de dinero y entrega de información a agencias de seguridad de Estados Unidos— no solo son graves en lo jurídico, sino que funcionan como munición política en una interna ya fracturada. Aunque por ahora son rumores y señalamientos públicos, su sola existencia erosiona la confianza interna y alimenta la narrativa de desorden.
Efecto inmediato
Polarización interna: los ataques entre aspirantes endurecen posiciones y reducen la posibilidad de acuerdos rápidos.
Desgaste público: la exposición mediática de las acusaciones puede dañar la percepción ciudadana sobre la capacidad de Morena para gobernar y organizarse.
Fuga de cuadros: la decisión de figuras como Montserrat Caballero de competir por otro partido es un síntoma de la pérdida de cohesión.
Si las acusaciones derivan en investigaciones formales, el partido enfrentaría no solo un problema de imagen sino también consecuencias legales para personas clave. Procesos judiciales o administrativos podrían paralizar campañas, distraer recursos y obligar a sustituciones de última hora.
Riesgos electorales
Desmovilización del electorado propio: la percepción de desorden puede reducir la participación de simpatizantes.
Ventaja para la oposición: la fragmentación interna abre espacios para que otros partidos capitalicen el descontento.
Costo en la campaña: tiempo y recursos que deberían destinarse a la competencia se consumen en gestionar crisis internas.
La estrategia conocida como “Operación Cicatriz” busca recomponer alianzas y cerrar heridas. Su éxito dependerá de la capacidad de los liderazgos estatales y nacionales para ofrecer garantías de reparto de poder, mecanismos de reconciliación y sanciones claras contra prácticas que dañen la unidad.
Transparencia interna: publicar criterios de selección y resultados de encuestas para reducir sospechas.
Mecanismos de conciliación: mesas de diálogo con mediación de figuras nacionales imparciales.
Gestión de reputación: respuesta pública coordinada frente a acusaciones, con apertura a investigaciones independientes si procede.
Plan de contingencia electoral: preparar candidaturas alternas y acuerdos con aliados para evitar fracturas que beneficien a la oposición.
Escenarios hacia 2027
Escenario 1 — Cicatriz efectiva
La coordinación se impone, se negocian cuotas y la Operación Cicatriz logra recomponer la estructura. Morena llega a 2027 con una campaña competitiva y la disputa interna queda contenida.
Escenario 2 — Fractura parcial
Algunos cuadros se van o compiten por otras fuerzas; la campaña sufre descoordinación y la oposición gana terreno en distritos clave.
Escenario 3 — Crisis abierta
Las acusaciones escalan a investigaciones públicas y judiciales; la pérdida de cuadros y la desconfianza ciudadana provocan un retroceso electoral significativo.
Conclusión
La designación de la Coordinación Estatal en Baja California no cierra el capítulo; lo inaugura. Las acusaciones por retiro de visas y otros señalamientos actúan como detonadores de una crisis que puede resolverse con negociación y transparencia o profundizarse si se opta por la confrontación y el silencio. Para Morena, la pregunta no es solo quién ocupa la coordinación, sino si los liderazgos están dispuestos a sacrificar protagonismos por la unidad y a someterse a reglas claras que permitan recuperar la confianza interna y la credibilidad pública. El tiempo para coser la herida es corto y la elección de 2027 se perfila como la prueba más exigente para el morenismo en la entidad.
